Sobre Tojeira
To.jei.ra, nombre femenino originado de la unión de tojo + eira.
Los tojos son arbustos espinosos predominantes en la zona de Trás-os-Montes, tradicionalmente usados en los establos y para la alimentación del ganado. Florecen de amarillo en los montes durante la primavera y el invierno. Eira, del latín area, significa pedazo de tierra o era, típicamente utilizado para secar legumbres o cereales.
La historia de la Quinta da Tojeira sigue siendo un misterio.
Hay quienes dicen que fue una posada que servía a peregrinos religiosos y que habría sido mencionada como tal en la primera novela de Camilo Castelo Branco (Anátema, 1851).
Otros sostienen que la historia se remonta a tiempos mucho más lejanos, y que existen registros de la propiedad anteriores a la fundación del Condado Portucalense, concretamente del año 890.
Los rasgos de arquitectura brasileña remiten a la historia de un torna-viagem que hizo fortuna en Brasil y años después regresó a su tierra natal, convirtiéndose en una personalidad influyente en la región.
Fue durante este período cuando la tradición agrícola más se desarrolló, en un terreno caracterizado por terrazas, alimentadas por una extensa red de minas de agua. Hoy sabemos que en aquella época la Tojeira abastecía a las aldeas vecinas de patatas, maíz, centeno y otros cereales.
A partir de los años 70, la Tojeira se dedicó a la producción vinícola; todavía se conservan los grandes recipientes de almacenamiento del vino. Tras ese período, la finca cayó en abandono y los campos agrícolas fueron sustituidos de manera natural por un denso bosque de robles.
La Quinta da Tojeira hoy
Desde 2011, la Tojeira ha sido objeto de un profundo proceso de restauración y conservación.
Hoy se presenta como un proyecto inspirado en la permacultura, con el foco puesto en la creación de un espacio que ofrezca una verdadera experiencia de vida en el campo, en equilibrio con la naturaleza.
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